"Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo eso de mi infancia, que hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás idioteces, estilo David Copperfield; pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero, porque es un aburrimiento, y segundo porque a mis padres les daría un infarto si yo me pusiera acá a hablar de su vida privada. Para esas cosas son especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no les gana nadie. Además, no se crean que voy a contarles mi autobiografía con todos los detalles. Sólo voy a hablarles de una cosa loca que me pasó la última Navidad, antes que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme acá a reponerme un poco. A D.B. tampoco le he contado mucho más, y eso que es mi hermano. Vive en Hollywood. Como no está muy lejos de este antro, me viene a ver casi todos los fines de semana. El será quien me lleve a casa cuando salga, quizás el mes que viene. Acaba de comprase un 'Jaguar', uno de esos cacharros ingleses que levantan a doscientas millas por hora como si nada. Como cuatro mil dólares le ha costado. Está lleno de plata, el tipo. Antes no. Cuando vivía en casa era solamente un escritor común y corriente. Por si no saben quién es, le diré que escribió El pececito secreto, que es un libro de cuentos de primera. El mejor de todos es el que se llama igual que el libro. Se trata de un niño que tiene un pez y no se lo deja ver a nadie porque se lo ha comprado con su dinero. Es una historia buenísima. Ahora D.B. está en Hollywood prostituyéndose. Sin hay algo que odio en el mundo es el cine. Ni me lo nombren."
Quisiera contaros una historia, la historia de Pedro y el lobo. Una fábula musical donde los personajes están representados por diversos instrumentos:
Un pajarito ligero y delicado de plumas como la seda: la flauta Un estúpido pato de pico ancho y palmípedos pies: el oboe Un gatito suave pero voraz y vanidoso: el clarinete El sabio y viejo abuelo constantemente preocupado por Pedro: el fagot Un lobo de afilados dientes y afiladas garras. ¡Cuidado que llega! Pedro el héroe de nuestra historia, tan importante que esta representado por todos los instrumentos de cuerda de la orquesta Los cazadores rastreando el bosque y disparando sus escopetas: los timbales
Era muy de mañana cuando Pedro salió de su casa abrió la puerta y se dirigió al ancho y verde prado. En la rama de un árbol enorme estaba un precioso pajarito. “Todo está tranquilo y apacible esta mañana”, dijo piando alegremente. En ese preciso instante apareció el pato paseando con sus típicos andares. Se alegró de que Pedro hubiera dejado la puerta abierta, había un profundo estanque en el prado y le gustaba nadar. Al ver al pato el pájaro bajo volando y se acerco a él. El pajarito que era muy afable dijo: “Que clase de pájaro eres que no puedes volar”, “Que clase de pájaro eres que no puedes nadar”, respondió el pato con desdén. Dicho lo cual se zambullo presuntuosamente en el estanque. Aquello acabó en una discusión. Discutieron, discutieron. El pato mientras chapoteaba en el agua, el pájaro brincando enojado en la orilla.
En aquel instante algo atrajo la atención de Pedro; un gato. Un gato acechaba entre la hierba. El gato pensaba: “Este pájaro está ocupado discutiendo, es muy probable que lo pueda atrapar ahora”. Y se arrastro preparando sus aterciopeladas garras. ¡Cuidado! gritó Pedro y el pájaro levanto el vuelo justo a tiempo. Mientras el pato graznaba enfadado al gatito.... Desde el centro del estanque, el gatito paseaba arriba y abajo observando al pájaro y pensaba “Miapregunto si merece la pena trepar tan alto, cuando llegue allí el pajarillo se habrá escapado”. Y el abuelo, fumando su pipa, salió de la casa y cruzo el portón que estaba abierto. No le gustaba que Pedro entrase en el prado “No es un sitio adecuado para ti, hay lobos y todo. ¿Sabes algo acerca de los lobos? Seguro son peligrosos”. Pedro no dijo nada; por supuesto no temía a los lobos pero no podía discutir con su abuelo. El abuelo llevó a Pedro a casa y cerro la puerta asegurándola. Tan pronto como Pedro se hubo marchado un hambriento lobo gris salió del oscuro bosque.
El gato se volvió y lo vio. En un segundo huyo subiéndose al árbol. El pato grazno histéricamente pero en medio de su terror saltó estúpidamente fuera del estanque. El lobo lo vio y se abalanzó como una bala hacia él y no importa cuan rápido el pobre pato trataba de correr, no podía escapar, el lobo se acercaba más y más. Ya sentía su aliento. Ya le alcanzaba. Por fin lo atrapó y de un solo bocado se lo tragó. Ahora las cosas estaban así: el gato subido en el árbol sentado en una de las ramas. El pajarito en el mismo árbol sobre otra rama, pero no demasiado cerca del gato pues no había precisamente una gran amistad entre ellos. El lobo paseaba arriba y abajo al rededor del árbol observando con ojos voraces y relamiendo sus hambrientas mandíbulas. Pedro, que lo había visto todo, pensaba “Aja de modo que el lobo quiere a uno de ellos. Esto puede convertirse en un doble juego. Yo lo atraparé”. Pedro se fue a su habitación, buscó una cuerda fuerte y ensayo una o dos rápidas lazadas. Salió, y sin ruido trepó al muro de piedra sobre el que se extendía una de las ramas del árbol. Silenciosamente agarró la rama y ágilmente se subió en el árbol. Le murmuró al pájaro: “Se buen pajarito revolotea sobre la cabeza del lobo, pero no te acerques demasiado, solo lo suficiente para mantenerle ocupado durante unos segundos”. El pájaro obedeció y voló sobre la cabeza del lobo casi tocándole. El lobo daba grandes saltos. Chasqueaba sus afiladísimos dientes. Pero el pájaro era muy listo y el lobo no pudo alcanzarle. Mientras tanto, Pedro agarro la cuerda firmemente con la mano. Sin que el lobo lo advirtiese deslizo el lazo sobre su cola y entonces tiró de la cuerda con todas sus fuerzas. ¡Hecho! El lobo estaba atrapado. El lobo saltó salvajemente tratando de escapar. Pero Pedro ató el otro extremo de la cuerda al árbol. Cuanto más se revolvía el lobo más se apretaba el lazo en su dolorida cola.
Y en aquel momento, los cazadores salieron del bosque. Siguiendo muy de cerca el rastro del lobo y disparando de vez en cuando sus escopetas. “¡Alto no disparen!”, gritó Pedro, “el pajarito y yo hemos atrapado al lobo, ayudadnos a llevarlo al zoológico”. Y entonces, figuraos el cortejo triunfal. Pedro a la cabeza de todos, seguido por los cazadores arrastrando al lobo. A la saga de la columna el gato y el abuelo, este fumando su pipa y moviendo quisquillosamente la cabeza murmuraba: “bien, ¿y si Pedro no hubiese atrapado al lobo, entonces que? Por encima de todos volaba el pajarito. Se sentía orgulloso de sí mismo. “Mirad lo que Pedro y yo hemos atrapado”. Y si escucháis atentamente aun podéis oír al estúpido pato graznando en la barriga del lobo porque sabéis, en su furioso ataque, el lobo se lo había tragado vivo.
"Pedro y el lobo", Serguéi Prokofiev."Pedro y el Lobo", Suzie Templeton
Y que deseo más trillado, amplio y difuso en sí mismo. Al parecer todos buscamos lo mismo en esta vida: la felicidad y no sabemos muy bien lo que es y en ocasiones no la sabemos reconocer.
Dice Wikipedia que es algo simple, felicidad es:
"un estado del ánimo resultado de una actividad neural fluida en la que los factores internos y externos interactúan estimulando el sistema límbico"
¿A que ahora lo tenemos mucho más claro? Según eso no hay más que dejar fluir la actividad neuronal, o dejarnos fluir como el la teoría del flow de Mihalyi Csikszentmihalyi (con ese apellido ya hay que dejarse fluir para ser feliz).
En cualquier caso ahí queda el deseo y añadiré una frase del "Libro de la gratitud" que me han regalado estos días y que según se indica en el mismo es una poderosa herramienta para atraer felicidad ...
"Una persona agradecida es aquella que da las gracias ante cualquier circunstancia"
Shakyra, "Dia de enero"
Rhonda Byrne, "El Secreto: El libro de la gratitud"
Si guardas en tu puesto, la cabeza tranquila, cuando todo a tu lado es cabeza perdida. Si tienes en ti mismo una fe que te niegan y no desprecias nunca, las dudas que ellos tengan.
Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera. Si engañado, no engañas, Si no buscas mas odio, que el odio que te tengan...
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres, Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres. Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo. Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si tropiezas el triunfo, si llega tu derrota, y a los dos impostores les tratas de igual forma. Si logras que se sepa la verdad que has hablado, a pesar del sofismo del orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida, aunque esta obra sea la de toda tu vida. Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría, tus ganancias de siempre, a la suerte de un día, y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea, sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que tus nervios y el corazón te asistan, aun después de su fuga, de tu cuerpo en fatiga, y se agarren contigo cuando no quede nada, porque tu lo deseas y lo quieres, y mandas.
Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud. Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz. Si nadie que te hiera, llegue a hacerte la herida, Si todos te reclaman y ninguno te precisa.
Si llenas un minuto envidiable y cierto, de sesenta segundos que te lleven al cielo.... Todo lo de esta tierra, será de tu dominio, y mucho mas aún, serás hombre, hijo mío.
Cada lengua corta el arco iris por donde le parece, y lo que es un color para unos hablantes puede ser dos distintos para otros... o viceversa. Por ejemplo: el latín tenía dos palabras para ‘blanco’: candidus ‘blanco brillante’, y albus, ‘blanco mate’. Pero traído por los pueblos germánicos vino un único término blanco (aún hay huellas de él en alemán y en inglés), que desplazó esos dos nombres, aunque permanecen sus derivados. Ya hemos dicho que candidato viene de cándidus, y en español tenemos otras palabras del mismo origen, empezando por cándido, ‘inocente’ (el blanco tiene en nuestra cultura connotaciones positivas). También comparten esa raíz candente (se aplica al metal que está tan al rojo que brilla) o las canas, ‘cabellos blancos’.
La otra palabra latina para ‘blanco’, albus, fue la más extendida en el castellano antiguo, y se encuentra mucho en nombres de lugares, como Montalbo o Peñalba (porque los nombres de lugares o personas tienen también su historia). Por otros caminos nos ha dado el alba o ‘amanecer’ y una interesante derivación, que entró tarde entre nosotros: el álbum. Originariamente era una especie de pizarra blanca donde los funcionarios romanos escribían los edictos; la palabra la recuperó el alemán como ‘libro en blanco en el que dibujar o escribir’, y nos llegó a través del francés. Si en el siglo XIX y principios del XX era el libro que las jovencitas ofrecían a un poeta o un artista para que le dejaran un recuerdo, luego el álbum se convirtió en el soporte para pegar unas figuritas de colores: sí, los cromos. Cromo, ‘estampa infantil coleccionable’, es la reducción del término cromolitografía, que es el nombre del procedimiento industrial con el que se hacían, y precisamente viene de la palabra griega para ‘color’, khroma, junto con la raíz de ‘piedra’, lithos, y la de ‘escribir’, grafía .
De la palabra griega para ‘blanco’, leukós, tenemos algunos derivados científicos, como leucocito, el ‘glóbulo blanco’. El escritor José María Blanco White (1775-1841) provenía de familia irlandesa por parte de padre y firmaba con la forma española e inglesa de su apellido. Convertido al protestantismo y exiliado, adoptó el pseudónimo de Leocadio Doblado, que era transparente para quien supiera lenguas clásicas: ‘dos veces blanco’.
Hacía tiempo que no lo releía y sigue siendo una de las novela más divertidas que recuerdo. Y eso que la España que refleja está desaparecida prácticamente en su totalidad. La época a que nos remonta (años 60) y el lugar donde se desarrolla (Andalucía) se nos presenta en una mezcla de un mucho de tradición y un pequeño apunte de modernidad. Todo ello envuelto en la carencia política de la época, y que llevó a Ramón Sender a escribir desde el exilio.
Existen cosas felizmente superadas, pero otras, fruto de siglos de tradición que sería una pena se perdiesen en este mundo global que nos invade:
"y que venga er doctó Grabié,
er der bisoñé,
er der paripé,
porque m'esoy ajogando,
y si no quié venir en el tren,
mala puñalá le den,
si es que no se la están dando"
Aquí aparece una de las primeras grandes dudas de Nancy y lo pregunta:
"-¿qué es el paripé si me hace el favor?"
O el detalle de los toros, nos dice al hablar de ellos:
"los miuras son los toros especiales que los toreros suicidas encargan cuando tienen contrariedades de amor. A Manolete lo mató un miura, y lo he traducido al inglés el final del romance que dice así:
En la entrada anterior ¿o debemos decir post?, veíamos algunas de las características de la tipografía, o como se comenta en el documental "como le gusta aparecer al lenguaje". En los tiempos modernos, y en especial para los especialistas en marketing, la tipografía es fundamental en las imágenes corporativas de las empresas. La tendencia parece que es utilizar carácteres poco "agresivos" utilizándo los llamados sans serifs (del Latín sans, equivalente a sin, se refiere a un tipo sin remates) incluso utilizando las minúsculas (fijaros en las nuevas tipografías de entidades financieras como bancaja o bankinter).
En cualquier caso si hablamos de la edición de un libro estamos en la segunda fase del proceso. Lo primero sería la creación, luego viene esta parte de composición, impresión... hasta obtener un libro listo para su lectura.
Es en esta parte donde quiero que nos detengamos un momento. Un libro una vez editado y listo para su venta es un objeto que puede ser apetecible tanto por su contenido, como por él mismo. Entramos en el terreno de los bibliófilos, que según dice la RAE son aquellos que "sienten pasión por los libros, especialmente por los raros y curiosos". Umberto Eco apostilla el tema y dice que: "la bibliofilia es ciertamente el amor por los libros, aunque no necesariamente por su contenido". De esta forma se traspasa al terreno de los libros el afán del coleccionismo, que existe en otros ámbitos artísticos o no.
Por otro lado y como contraposición a la bibliofilia, está la biblioclastia apelativo griego que se define, según el Piccolo Dizionario di Bibliofilia como un “odio, feroce avversione verso i libri, accompagnata da volontà distruttiva. Simile alla Bibliofobia”.
Eco, en su texto Desear, poseer y enloquecernos habla de estos temas de forma magistral y ahí os dejo el enlace.
Ilustración: "El bibliotecario" (1566), de Giuseppe Arcimboldo
La definición que puedes leer es la que dio del haiku el propio Basho, que es considerado el padre del género.
Formalmente, es un poema breve, casi siempre de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente.Pero no es esto lo que caracteriza al haiku pues el mismo Basho, (en el retrato), se saltó esas reglas muchas veces.
Lo que caracteriza al haiku y lo distancia de otras formas poéticas es su contenido. Un haiku trata de describir de forma brevísima una escena, vista o imaginada.
Entonces, ¿cuál es el fin del haiku?, ¿la belleza, el Zen, la ascesis, el misterio del universo o la suprema importancia del suceso más pequeño? No hay ningun patrón a seguir.
Para Basho el haiku era un camino al Zen. Buson lo consideraba un arte más cuyo fin era la belleza. Para Issa la expresión de su amor por las personas, los animales, las cosas.
Cien leguas de escarcha, y en barco yo solo poseo la luna.
BUSON
En ruiseñor sueña que se convierte el grácil sauce.
BASHO
Cae tan pronto, y se hace esperar tanto: corazón de cerezo.
BUSON
Bajo un mismo techo durmieron las cortesanas, la luna y el trébol.
Un palíndromo (del griego palin dromein, volver a ir hacia atrás) es una palabra, número o frase que se lee igual hacia adelante que hacia atrás. Si se trata de un número, se llama capicúa.
La construcción de frases en forma de palíndromos se remonta a tiempos muy antiguos. Se dice que fueron inventados por el poeta griego Sótades en el siglo III antes de J.C. No todos los idiomas se prestan con la misma facilidad a la creación de palíndromos. Los ingleses suelen ofrecer buenos ejemplos de estas frases, pero hay que decir que el español es de los idiomas con más altas condiciones palindromáticas que existen.
En castellano:
Dábale arroz a la zorra el abad / A Mercedes ése de crema / Así Ramona va, no Marisa / Anita lava la tina.
Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos.
Franz Kafka, "La metamorfosis", Javier Krahe "Metamorfosis"
Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos sagrados, sufren, como nosotros, los efectos imparables del paso del tiempo. Desde el mismo instante en que su autor humano, consciente o no de su armonía con el infinito, les pone punto y final y las entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a lo largo de los siglos, las acerca también a la vejez y a la muerte. Sin embargo, ese tiempo que a nosotros nos marchita y nos destruye, a ellas les confiere una nueva forma de belleza que la vejez humana no podía siquiera soñar en alcanzar; por nada del mundo hubiera querido ver reconstruido el Coliseo, con todos sus muros y gradas en perfecto estado, y no hubiera dado nada por un Partenón pintado de colores chillones o una Victoria de Samotracia con cabeza.
-¿Qué redoma y qué bálsamo es ése? -dijo Sancho Panza. -Es un bálsamo -respondió don Quijote- de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay pensar morir de ferida alguna. Y ansí, cuando yo le haga y te le dé, no tienes más que hacer sino que, cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo (como muchas veces suele acontecer), bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sotileza, antes que la sangre se yele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo; luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana.
"Don Quijote" - Pablo Picasso , Miguel de Cervantes
Ian McEwan (1948) es miembro de la talentosa generación de los Young British Novelists y es ya un narrador legitimado por la crítica y la institución literaria anglosajona, gracias a premios tales como el codiciado Booker en 1998, obtenido por su polémica Amsterdam.
Expiación, considerada por muchos como su mejor logro, es una novela intensa y múltiple que da cuenta de un innegable talento narrativo. El texto integra con éxito, a lo largo de sus más de 400 páginas, las preocupaciones típicas de la metafiction posmoderna, las inquisiciones del thriller sicológico, la dureza de la novela bélica y el drama de un amor (im)posible violentado por el destino.
La película de próximo estreno la protagonizan Keira Knightley y Joe Wright.