miércoles, 2 de julio de 2008

Etimología

Cada lengua corta el arco iris por donde le parece, y lo que es un color para unos hablantes puede ser dos distintos para otros... o viceversa. Por ejemplo: el latín tenía dos palabras para ‘blanco’: candidus ‘blanco brillante’, y albus, ‘blanco mate’. Pero traído por los pueblos germánicos vino un único término blanco (aún hay huellas de él en alemán y en inglés), que desplazó esos dos nombres, aunque permanecen sus derivados. Ya hemos dicho que candidato viene de cándidus, y en español tenemos otras palabras del mismo origen, empezando por cándido, ‘inocente’ (el blanco tiene en nuestra cultura connotaciones positivas). También comparten esa raíz candente (se aplica al metal que está tan al rojo que brilla) o las canas, ‘cabellos blancos’.

La otra palabra latina para ‘blanco’, albus, fue la más extendida en el castellano antiguo, y se encuentra mucho en nombres de lugares, como Montalbo o Peñalba (porque los nombres de lugares o personas tienen también su historia). Por otros caminos nos ha dado el alba o ‘amanecer’ y una interesante derivación, que entró tarde entre nosotros: el álbum. Originariamente era una especie de pizarra blanca donde los funcionarios romanos escribían los edictos; la palabra la recuperó el alemán como ‘libro en blanco en el que dibujar o escribir’, y nos llegó a través del francés. Si en el siglo XIX y principios del XX era el libro que las jovencitas ofrecían a un poeta o un artista para que le dejaran un recuerdo, luego el álbum se convirtió en el soporte para pegar unas figuritas de colores: sí, los cromos. Cromo, ‘estampa infantil coleccionable’, es la reducción del término cromolitografía, que es el nombre del procedimiento industrial con el que se hacían, y precisamente viene de la palabra griega para ‘color’, khroma, junto con la raíz de ‘piedra’, lithos, y la de ‘escribir’, grafía .

De la palabra griega para ‘blanco’, leukós, tenemos algunos derivados científicos, como leucocito, el ‘glóbulo blanco’. El escritor José María Blanco White (1775-1841) provenía de familia irlandesa por parte de padre y firmaba con la forma española e inglesa de su apellido. Convertido al protestantismo y exiliado, adoptó el pseudónimo de Leocadio Doblado, que era transparente para quien supiera lenguas clásicas: ‘dos veces blanco’.

"El candidato melancólico", Jose Antonio Millán.

No hay comentarios: